Por ahora todos nos preguntamos cómo llegó a manos de Warren Beatty el sobre equivocado a la mejor película en la edición 89 de los Premios Oscar.

 

A pesar de lo sucedido, no se deben pasar por alto aquellos simples detalles que pudieron haber evitado uno de los mayores errores en la historia de la Academia y que en esta ocasión el premio al mal diseño recayó sobre las tarjetas que actualmente están a cargo de la firma de contabilidad PricewaterhouseCoopers quien mantiene en total secreto a los ganadores. Este es el diseño actual:

Debido al impacto del momento al finalizar la ceremonia, se reveló el contenido y la estructura de estas tarjetas en donde el diseñador y espectador del evento Brandon Jameson  se dio cuenta de ciertos cambios que pudieron realizarse para evitar lo ocurrido por lo que rediseñó y organizó el contenido logrando una mejor legibilidad en la tarjeta. Jameson explica lo siguiente:

En primer lugar, se colocó la categoría en la parte superior, en letras de sans serif y en mayúsculas ya que esto asegura al presentador que tienen la tarjeta correcta. A pesar de que las letras sean de gran tamaño, son muy ligeras por lo que no se robaría la atención de nombre del ganador, lo que es más audaz que cualquier otra cosa en la tarjeta.”

En cuanto al ganador, el texto no presenta mayores. Simplemente se aplica negrita.   Y para que sea aún más importante, también sin mayúsculas todos los nombres que dependen del mismo, asegurando que hay menos posibilidades de mezclar los dos como un bloque de texto.

Por último, se trasladó el logo Oscar a la parte inferior y se redujo hacia abajo ya que no me gusta la ubicación innecesaria del logotipo actual, está tomando espacio valioso en la tarjeta.”

De acuerdo al antes y después de la tarjeta presentado por Jameson, nos damos cuenta que cambios sutiles de diseño pueden ayudar a prevenir un error humano muy específico.

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